fin de semana largo en omega 3

noviembre 29, 2009

Nos alimentamos a base de salmones crudos, pescados a zarpazos por nosotras mismas, contra corriente, en los saltos del Manzanares. Agotadas, la última noche, decidimos sentarnos y probar el pollo masala que tanto gusta a Carmela Soprano, en un restaurante con otras aves rojos en su escaparate. Agradable, pero no valía lo que costaba. Por otro lado, casi nos liamos con unas chicas en los baños del bar bollo de moda. Casi nos liamos, sólo que, de nuevo,… ¡a zarpazos! Prefiero no dar el nombre del bar que dejo de recomendar. Y nos dimos a la cocktailería. El Josealfredo y sus parroquianos son dignos de ser avistados.
Todo esto, sucedió en Laurel Canyon (¿qué pornógrafo/Corín Tellado frustrado, corto de imaginación, la traduciría como La calle de las tentaciones?). Qué paradoja que esté ubicada en torno a Espíritu Santo.

Psicopompa

noviembre 25, 2009

En aquella mañana de ensueño ejercía de psicopompo. La mujer me abrió la puerta. La conocía, pero cómo ubicarla. Tal vez si oyera su voz.

-Buenos días.-sonreí. Siempre fue el trato con la gente lo que más me gustó de mis empleos.

-Buenos días.

Su voz no me dijo nada sobre su identidad. Apenas podía refrenar un aleteo feliz en mis tobillos.

-Traigo un envío a su nombre.

Extendió su brazo derecho y desplegó la mano, abierta para recibir con la naturalidad con que una flor busca la luz.

Deposité el porte en su palma. Se trataba de una figura esférica, del tamaño de un canicón. Su color, prácticamente uniforme, era de un blanco sucio, azulado. En su interior, se distinguía una mancha negruzca. Aunque firme, era gelatinoso. Al verlo, podría pensarse en el ojo de algún animal. Yo pensé en el de un enorme anfibio, si bien por su color aparentaba ser más bien el de una vaca.

La desconocida me miró, con la sabiduría de quien esperaba una noticia, pero igualmente desmoralizada. La advertencia era clara: la sirena había desovado.

Sólo en sus momentos perezosos puede un poeta dedicarse a interpretar los sueños y a rebuscar en ellos elementos que utilizar en sus poemas. La oniroscopia no ha producido hasta la fecha nada importante. Los poemas de nuestra vigilia, aun los menos logrados, son más originales y más bellos y, a las veces, más disparatados que los de nuestros sueños. Os lo dice quien pasó muchos años de su vida pensando lo contrario. Pero de sabios es mudar de consejo.

Hay que tener los ojos muy abiertos para ver las cosas como son; aun más abiertos para verlas otras de lo que son; más abiertos todavía para verlas mejores de lo que son. Yo os aconsejo la visión vigilante, porque vuestra misión es ver e imaginar despiertos, y que no pidáis al sueño sino reposo.

Antonio Machado, Juan de Mairena

Hallazgo de aguas estancadas

noviembre 15, 2009

El ángel tiene la luz dada. Me acerco. Observo sus pupilas dilatadas. Me pregunto por qué se ha quedado enfrascado en la observación de la bombilla de la lámpara desde su almohada.
-¿Apago la luz?
-No…, me gusta… Si me quedo mirando, sale una aureola de color… alrededor.
El timbre de su voz es de tal dulce éxtasis, que empiezo a dudar de si consume éxtasis. Me asusto.
-¿Estás bien?
-Sí… sí…
Sólo a mí se me ocurriría una pregunta tan tonta. Está mejor que bien. Me voy, asustadísima.
¿Qué le pasa a mi ángel?

No es la primera vez que me hago esta pregunta, recientemente. Pero esta noche, el ángel ha abandonado nuestro mundo. Y yo no sé qué hacer, estando él en el limbo. No sé con qué distraer la angustia. Tirada de la mano por la nostalgia, comienzo a mirar fotografías en el ordenador. De viajes. De fiestas locales. En público. En privado. Yo sola. Él solo. Con familia. Fotos de sobrinos. Sus amigos y él. Yo y los míos. Los dos y ellos. Los dos y nosotros. Revoltijo de todos.

Y las encuentro. Imágenes en las que sonrío feliz. Me invade una sensación que al parecer me es ajena, el orgullo. Estoy preciosa, en esas fotos. Y entonces reconozco la peste de la podredumbre. Como iluminada, comprendo que llevo una temporada odiándome por haber renunciado a lo que logré ser, y cuánto detesto de aquello en lo que el tiempo me ha convertido. Decido inmediata y firmemente que lo amable de ese estado anterior es mi objetivo. Qué idiota, cómo pude olvidarlo. Sólo las aguas estancadas de una mortal podrían contaminar a un ángel.

el ángel

noviembre 13, 2009

Fueron aquellos vapores los que la convirtieron en ángel. Los párpados quedaron en paz, semicerrados. La delgadez, extrema. El paso iba siempre un par de palmos por encima del suelo. Acostado, sus manos y sus pies estaban fríos, pero la frente permanecía ardiente. La mutación me torturaba.
-Creo que tienes fiebre.- le dije.
En su beatitud, apenas centró la mirada.

A la caza del dragón

noviembre 9, 2009

De mis cenizas de octubre revivo. Para ti me vuelvo ave Fénix. Y como soy joven, te pido tu tiempo.

-Ángel, no te tomes esas pastillas para dormir. Dame el tiempo que matan.

Te tomaste dos, a falta de una. Esto te libró no sólo de seguir escuchando mis ruegos, sino los truenos, el azote del viento, el espíritu de las mareas eléctricas y la lluvia.

Yo hice mías tus pesadillas. En la tormenta, pasé la noche persiguiendo dragones. Caminando entre edificios en ruinas por un cable, vestida con un tutú. Tratando de asustar al cielo con mis desafiantes miradas de tigre.

Y entonces se hizo de día. Pero la tempestad aún no ha cesado.

(Esto nadie ha de tomárselo de manera literal.

Esto
sí.

Eso sí, está dediplagiado a Brett Anderson, el artista más carismático a quien más veces he tenido el gusto de ver y acosar en directo. Y cómo no, a Anz.)