Hoy es un día feliz. He podido regresar antes a casa.

Hace poco recordé lo contenta que me ponía este vídeo con 8 añitos… ¡Vaya vídeo! La primera vez que lo vi Whitney me fascinó.

Claro que por más que lo intenté, no pude con el resto de tostas que cantaba. Y lo intenté, vaya que sí, porque W me parecía guapísima y porque todas las niñas de mi clase la escuchaban, como escuchaban a Mariah Carey.

Finalmente desistí. Y cuando ya creía que no podía haber nada peor, va y se les ocurre, puede que recordéis, hacer un dúo -horterada por definición, los dúos- para la banda sonora de El príncipe de Egipto. Creo que no ha habido música que merezca la pena en una película de animación desde tiempos de Los aristogatos o El libro de la selva. Aquí aparecen las archienemigas juntas. Nos jugamos el pescuezo a que cuando se dan la mano, se la estrujan la una a la otra, hasta que cae algún hueso roto.

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Así que hoy voy a comprar el pan y me dan uno poco cocido. Quizá por ser el día del señor considere la panadera más su deber dar con su artritis en misa, que servirnos como Dios manda a los paganos, esto es, a los que le pagan. “Non serviam”, me retan sus ojos, mientras me cobra.
Por el camino com-pruebo el pan y está más bien malo. No le importará, pues, a mi bollera favorita que una vez más invierta la mitad del mismo en la fauna barrial: dado que no uso salir con prismáticos cuando voy a por pan, emplearé un truco propio de un McGuiver descafeinao para ver los patos del río. Consigo que la montaña se mueva hasta mí a base de pan. Atraigo a uno, escondido. Los demás, muy lejos del alcance de la retina, no tardan en arrimar el pico al sentir a uno comer. Confirmo así que nuestro querido pato mandarín ha tomado las de Villadiego. Cuánto te echamos de menos.

CON LA IGLESIA HEMOS TOPADO:

En otro orden de cosas, esta semana me vi sorprendida por una empapelada de carteles que decían: ZONA LIBRE DE PENA DE MUERTE. En ellos, la foto del vientre hinchado de una embarazada. La iniciativa, pronto lo vi, Hazteoir.org. Qué menos que arrancar un cartel de estos para mi querida E. El problema es que a la primera, cómo no, se me rompió bastante el cartel, no estoy acostumbrada a desencartelar. A la segunda, apenas se rompió una franjita. Y ya no sé si el tercer intento fue por afán de perfección o puro vicio que había cogido, pero el caso es que contra el tercer cartel estaba peleada, con radianta sonrisa, cuando alguien me dio un golpecito en el hombro.
Me encontré a un tipo con montura al aire rajada, cuarenta años largos como sus pelajos, por cierto grises como el jersey, que sin duda le había comprado su madre. Fumaba ya lo amarillo del cigarro. “El filtro no se fuma, señor”, me dieron ganas de advertirle. Pero tanto su mirada como su aliento me desalentaron.
-¿Qué haces?-Parecía muy nervioso. Como con ganas de pegar.
-Es para mi habitación.- Sonrisa cándida, sigo a lo mío.
-Nonononoo, esto está muy bien donde está.
-Está en un lugar público y me lo llevo si quiero. Que no lo hubieran puesto. – (He aquí mi hábil, incontestable razonamiento. Con los coches, hago lo mismo, ya podéis tener cuidao) He comentado que no estoy muy entrenada en estas lides. Arranca, arranca, arranca.
-Ya lo has quitado un poco, déjalo como está.-empezó a intentar pegarlo dándole manotazos.
-Bueno, bueno, ya lo dejo, – Y plegué los dos carteles que tenía ya, y me los metí en la mochila. Pero antes de irme, añadí:- Tarado.

Poco después quedé con E., para hacerle entrega de su regalo recogido en la calle, el cual supo apreciar como era debido. El caso es que delante del Buen Pastor, catedral céntrica, se nos acercaron dos niñas de ocho años, repollos como ellas solas, que, mientras nos enseñaban una hucha del domund, recitaron como autómatas:
-¿Sabes que Níger es el país más pobre del mundo?
A lo que E. contestó:
-Ahhhh, ¡yo creí que traíais un bote de nocilla! Jajajajajaja…
Me largué, no sé, porque últimamente no quiero más que quemar iglesias y pensé que E. se las apañaría para soltar algo simpático y educado. Pero decidió largarse también, pensando, supongo, que tal vez si daba dinero o compasión a las niñas le partiría las piernas…

Ahí, como está mandao, haciendo duro a las niñas de 8 años. Pa que aprendan.

Aix galericulata

marzo 22, 2009

Cuál no sería la sorpresa al encontrar un ejemplar de este llamativo bichito mirándonos desde el río esta semana. Mucho menor en tamaño que los ánsares comunes, léase patos -por no hablar de la oca agresiva que mora por estos lares-, pronto despertaste nuestra simpatía.
Te dimos el pan, para que consideraras menos hostil esta tierra, y te quedaras un poco hasta que pudiéramos averiguar quién eras, pues en la guía de las aves de España no estabas, y al preguntarte, no se comprendía nada.
¡Con razón! Hoy descubrimos con deleite que eres, ni más ni menos, un pato mandarín. Nos preguntamos cómo paraste aquí, probable capricho de alguien, y dónde te llevarán tus patas. Te deseamos lo mejor, patito de pico coral.

patomandarin

La satisfacción durante las primeras horas fue plena. Tuve la sensación de estar Educando. En la lengua, en la literatura, en la historia, ¿quién sabe si en la vida…?

Y entonces, llegué a 5ºA. El peor curso de todos los del instituto, según fama. Y según constato. Me presento con lo que, en argot de profesorado, se denominan bigotes. En plan sargento de hierro. No hay más remedio. Son chicos majos, por supuesto, pero el grupo es una jauría. Cuando una comprende que el 40% de lo que tiene delante no piensa guardar ni un minuto de silencio, guarda sus sonrisas y la poca dulzura que conserva, desenfunda las pistolas y se convierte en La Más Zorra a este lado del Mississippi.

Hace un tiempo comprendí que no podía tratar a los alumnos como si fueran responsables. Mi primera experiencia como profesora, en la que poco menos que traté de emular al enrollado Keating del Club de los poetas muertos, en efecto acabó en masacre. Y no es que ninguno de mis pupilos se suicidara. Habría sufrido menos con eso de lo que sufrí aquel año. Y es que, ya que la hemos mentado, no sé si hay película más falaz sobre la relación entre alumno y docente. Tal vez Mentes peligrosas, si es que merece el apelativo de “película”. Pongámonos en situación: unos chavales que han crecido entre las varas de una educación opresora, ¿cómo reaccionan ante alguien que les da libertad, les trata con amor? ¿Abrirán sus corazones, se subirán por esa persona a sus pupitres, cambiarán su visión del mundo? No, your Blueness! Muy lejos está la realidad. Os diré lo que habitualmente resulta de este trato: si alguien se les presenta tierno como un donut, se lo comen, se lo zampan y no dejan ni la egagrópila de su montura de gafas.

Así que toca aplicar lo aprendido en el curso de teatro de cierta entidad de cuyo nombre quiero desvincularme (Dios mediante), ejercer de dominatrix, de Medea, de Juno airada, Beatrix Kiddo tras visitar a Hattori Hanzo. Resumamos: coronarse reina de todas las zorras, ser letal como la mamba negra, dar diez de cal y una de arena, olvidarse de educar en la vida o la historia y conformarse con completar el programa, con la esperanza de que los malditos retengan algo.

En realidad -quien me conoce, lo puede suponer- es algo que no se me da del todo mal.

Vacaciones Santillana

marzo 16, 2009

Estas vacaciones encontramos herrerillos, milanos, grajillas, cigüeñas, perdices, una curruca capirotada, carboneros, cernícalos, golondrinas, aviones, aviones roqueros, roqueros solitarios, petirrojos, estorninos, mirlos, alondras, verderones, cormoranes, jilgueros, tórtolas turcas, pinzones, rabilargos, cogujadas montesinas, abubillas, un martín pescador, un águila, lavanderas, buitres leonados, colirrojos tizones, calandrias, un gallo disecado, algunas liebres, un lagarto verde, ungulados desmembrados y una langosta (de plaga, no de las de mar).
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Por otro lado, conocimos a un niño de 4 años.
-Míralo, le duele el brazo, al Juli.-decía su padre. Él ponía los ojos lastimeros de un lemur.
-¿Qué te ha pasado, Juli?.-el Juli se escondía tras las faldas de su madre.
-Es que se ha caído del quad.
-¡Ay, que no sabes caer del quad!
Y es que el quad también ha resultado ser frecuente, entre la fauna autóctona de las tierras que hemos visitado.
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Y vimos a unas yenis ensañando adolescentitas ensayando para la procesión de Semana Santa en Santa Marta de Magasca. Increíble pintura de costumbres.
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Se nos pudo ver, asimismo, por Guijuelo, pueblo perfumado por aquello que le da la fama: el jamón. ¿Cómo es posible que huela un pueblo a jamón? Si no fuera tan feo, podría pasar por el paraíso.

Como colofón, estrella de Adviento, luminosa llamada por parte de Educación el último día.

Unas vacaciones provechosas.

Prefiero hablar de ellas que de este maldito lunes. Grrrr.

Fight the real enemy

marzo 7, 2009

Hoy he sentido mucho asco, moral y físico, al enterarme de que han excomulgado a una mujer brasileña por hacer abortar a su hija de nueve años. La niña iba a tener gemelos, por lo cual era más que probable que fuera a sufrir complicaciones -por qué no, morir- en el parto. Por otra parte, si estaba embarazada era porque su padrastro la había violado.

Ante esto me pregunto qué tipo de mensaje quiere enviar la Iglesia al mundo.

Yo siento rechazo por la Iglesia. Me he sentido pisoteada. Recuerdo a Sinéad. Y le doy toda la razón.

ODA AL BRÓCOLI

marzo 6, 2009

Oda al BRÓCOLIIIIR

Oh, fruto de la tierra,
primo de la coliflor,
de verde la color,
yo te amo.
Por pequeños y grandes incomprendido,
a la plancha o hervido,
es tu hedor
temido
Oh, brócoli, ¡brócolirrr!
De acuerdo con los estudios,
tu aporte calórico ínfimo
del cáncer de estómago nos protege
mientras figuras tejes
con tu geometría
imposible
Brócoli. ¡Brócoli! También llamado brécol,
Tu flor y tu tallo, tu tronco, tus hojas.
¡Comerte mis bragas moja!

Hubo un tiempo en Valencia, según hemos podido saber, en que hubo una secta del brócoli, que por algún extraño motivo fue abandonada. Puede que haya llegado el momento de que este ave fénix resurja de sus cenizas. Pese a que el dr Hibbert diga que es mortal, y que trata de avisarnos con su insoportable hedor…

Aviso: entrada no apta para no gordos.

Madre mía, me ha costado recordar la clave del blog, de tanto tiempo que hacía que no me acercaba a él.
El caso es que lo retomo y lomo.
Hoy, día en que no me ha pasado nada demasiado digno de mención. Excepto que he hecho un cus cus integral con verduras al wok y pechuga de pollo para chuparse los dedos. El wok no es wok, claro, es una sartén. El wok es absurdo en estas cocinas que tenemos: para que la forma de la sartén tuviera algún sentido, el fuego tendría que estar hundido y dar calor a todo el utensilio, como en su China oriunda. Así que cocino las verduras como quiero: poco hechas, rapidito, en la sartén muy caliente. Ese es mi wok. Y funciona.
Superado mi pánico, he llamado a educación y también acabo de hacer 12 testes. Y pese a que lo que más me apetecería ahora sería ir a la calle y comerme un par de mojicones (por supuesto en su variante rellena de chocolate) o whatever equivalent que pueda encontrar en el barrio, que no sé si sería la rosca que hace unos meses sacó bimbo en honor a nuestro patán favorito, Homer Simpson, y su horda de veneradores…

-rosquilla que viene en paquetes de dos, y es que una vez se ha probado, no basta con una. Exquisita delicia cuyo sabor nos retrotrae a la infancia acompañada por otro pastelito, pantera rosa. Aquellos que tuvieron la suerte de tener unos padres no muy escrupulosos con su alimentación, claro. Otros nos remontamos apenas a la adolescencia, tiempo en que por fin tuvimos nivel adquisitivo suficiente para hincharnos a subalimentos, a.k.a. mierdas, por voluntad propia. Una exquisitez, señoras y señores. Reservada a los más finos paladares-

pese a ello, me quedo en casa, cual Enjuta Mojamuta. Porque hoy es hoy, y el cielo se está desplomando sobre nosotros una vez más, y es una lástima que mi pereza sea mayor a mi gula. ¿Para cuándo un telerrosquilla? Esto es insultante. Los gordos del mundo estamos viendo nuestros derechos vulnerados cons-tan-te-men-te.