Entre bolleras, lo mismo que entre maricas, se da un fenómeno muy llamativo para el orden establecido. Se trata de las relaciones intergeneracionales. Y no me refiero, que no me malinterprete nadie, a las relaciones de índole sexual, las cuales existen desde que el mundo es mundo y desde la misma Grecia, en que según indica el mito, implicaban además una especie de adopciónde papel de amante paternal y educador, como si de un Pigmalión invertido se tratara. Por cierto, que se nos hace sospechoso que este tópico haya trascendido de tal manera, pues parece que la manera de dignificar una relación es que además de amar estás educando al menor, como si sólo esa fuera la justificación de una homosexualidad y una heterogeneracionalidad. En fin, la realidad es que relaciones intergeneracionales las ha habido conocidas y reconocidas, también entre heterosexuales, sobre todo cuando el mayor es el macho, no fuera a ser que la hembra hubiera perdido su virgo y disminuido por tanto su valor como moneda de cambio.
Sin embargo, en esta ocasión me quería limitar a las relaciones de mero aprecio, hablamos de amigas y queremos decir literalmente amigas, sin dobleces, que en este caso, coinciden en ser del mismo sexo y, aunque no se acuestan, podrían hacerlo. De hecho, es más que probable que esta particularidad haya sido en gran medida la que las haya acercado, lo mismo que es posible que al menos parcialmente las haya aislado del mundo normal, normativo y normativizado. Las vías por las que se han podido conocer, lo más seguro, estarán al margen de la oficialidad. Tal vez un bar de ambiente, en la feria de artesanía, cada vez más Internet. Lugares en los que a veces lo único que te une con una persona es su preferencia sexual. No obstante, si algo debería preocupar a la gente es que esas personas se respeten, se lleven bien o se diviertan.
Es posible que algunos lo hayan olvidado, pero conocer a gente mayor y menor que una ayuda a comprender la realidad en que vive, e incluso me atrevería a decir la historia del país. Amplía horizontes e intereses. Flexibiliza la mente y el paladar, mantiene al día nuestro lenguaje activo y pasivo, multiplica nuestras posibilidades de estar al tanto de las distintas formas de vida posibles en un mismo momento, y por tanto nos da una vida más rica.
Lo curioso es ver el efecto que causa sobre el entorno cuando te ven con alguien de otra generación. Por otro lado, es comprensible que suceda cuando incluso saltos en el estilo de vestir son censurados por los habitantes de nuestras pequeñas ciudades.
Te ven por la calle, porque tú te paseas con inocencia. Como si pasaras con tu tío, primo, colega, profesor, sobrino, abuelo. A plena luz del día, por qué no. Te cruzas, pongamos, con alguien de tu trabajo, que jamás te preguntaría por tu vida privada. A veces incluso puede suceder en tu propia casa. La necesidad se hace aberrante. El individuo que ha divisado al grupo heteroetáneo necesita definir, clasificar qué pinta esta chica en tu vida, de dónde ha salido, porque por alguna razón no le encaja contigo. Más allá de si es simpática o de qué tipo de películas le gustan, o si lee, o si le puede cuidar a los niños cuando quiera irse al cine, siente la enorme urgencia de hacer una pregunta fuera de los límites de vuestra relación, con los ojos fuera de sus límites, y no sin retintín.
-¿De qué conoces a esa chica?
A lo cual una respondería alguna impertinencia, pero una es más educada. Lo mejor en todo caso es dejar que te respondan ellos mismos, como me pasa a mí con C., mi novia, que apenas me saca 5 años.
-Hola, felices Pascuas, C. -me dice el vecino de arriba, al que veo por primera vez, pero que merece el sobrenombre de El rinoceronte por sus delicadas pisadas y maneras. Yo no me llamo C., me llamo J.
-Está ahí. -seca como la estopa.
-Uy, os había confundido, como os parecéis tanto. Es tu hermana, verdad. Es que os parecéis mucho. Es tu hermana, ¿no?
C. y yo nos parecemos como un huevo a una castaña, señor. Sin embargo, para ud, que es una especie especial, haremos el esfuerzo y seremos hermanísimas.
-Sí.
Y a escuchar qué tripa se le ha roto. Que si esta calle es reserva residencial, a ver si nos pasamos un día por el ayuntamiento a decirlo. Claro, claro que sí. No se preocupe, nos viene fenomenal escucharle en este momento (a 45 min de entregar al Ayto), C. escucha mientras yo, mirada aviesa, encuaderno a la velocidad de un zorro perseguido por beagles y jinetes.
-Sí, precisamente vamos a pasar por ahí hoy mismo.
Reserva residencial. Claro. Poco más cabría esperar de un animalico en peligro de extinción…*

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*Los hechos y situaciones descritos en esta entrada están basados en la realidad. Cualquier parecido con la misma es resultado de la búsqueda de la autora. Si alguien que lo leyera se siente retratada, sépase que se hace con ese propósito. Cualquier declaración que sea con membrete. Buenas noches amigas…

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dábale el abad

diciembre 18, 2008

Insólito de cabo a rabo, como en un sueño, llegábanse a casa tras el exitoso estreno en el teatro y la cena con la familia, cuando Waltrina y su consorte vieron una silueta llamativa atravesar la calle. La cola boscosa, que abultaba tanto como el resto del cuerpo, hacía pensar en un abeto tumbado, a escala. El animal, sigiloso y fuera de su entorno, cruzó fugaz y oscuro, aunque no tanto como para que la esposa de Waltrina no supiera reconocerlo.
-¡Un zorro! ¿Has visto? ¿Qué hace aquí un zorro?
El reloj daba entonces las doce. Jubilosa y confundida, Waltrina cumplía los 30.

Una entrevista muy dinámica

diciembre 16, 2008

Al cabo de dos semanas, llamaron a Waltrina.

-Por fin hemos tomado una decisión. Por desgracia, nos hemos decantado por otra persona para este puesto. Sin embargo, nos gustó mucho la entrevista que tuvimos contigo, y contamos con tu currículo para futuras bolsas de empleo.

Waltrina asume la derrota sin gran problema. Quiso salir de la entrevista casi tan pronto como entró. Sabe que estuvo a la altura de aquella tan vergonzante en la que, por circunstancias que tal vez merecerían un capítulo aparte, la acompañó su propia madre. O a la altura de la entrevista que hizo para entrar en una cadena de perfumerías, muchos años atrás, y en la que se llevó toda una sorpresa.

En primer lugar, porque no fue una entrevista cara a cara, sino que, además de ella, aparecieron otras 12 candidatas, como para economizar en tiempo y espacio. Les hicieron bajar al subsuelo enmoquetado de una de las mayores perfumerías de la ciudad. Allí estaban la responsable de Recursos Humanos y la Psicóloga de la empresa. Las aspirantes se sentaron en las sillas con tablero. Entonces, les repartieron unas hojas:

Tu nave espacial acaba de tener un aterrizaje forzoso en la Luna. Estaban programados para reunirse con
una nave nodriza a 200 millas de distancia, en el lado iluminado de la Luna, pero el aterrizaje forzado ha
arruinado tu nave y destruido todo el equipo a bordo, con excepción de los 15 artículos listados a
continuación.
La sobrevivencia de tu tripulación depende de que logren llegar a la nave nodriza, por lo que deben elegir
los artículos más esenciales para el viaje de 200 millas. Tu tarea es ordenar los 15 artículos en términos de
su importancia para sobrevivir. Asigna el número 1 al artículo más importante, el 2 al segundo artículo más
importante y así sucesivamente hasta llegar al 15, el artículo menos importante.
Caja de cerillos
Alimento concentrado
50 pies de cuerda de nylon
Paracaídas de seda
Unidad portátil de calefacción operada
con energía solar
Dos pistolas calibre 45
Una caja de leche deshidratada
Tres tanques de oxígeno de 100 libras
Mapa estelar (de la constelación de la
Luna)
Bote auto-inflable
Brújula magnética
Cinco galones de agua
Bengalas luminosas
Jeringas de equipo de primeros auxilios
Receptor-transmisor FM operado con
energía solar

Waltrina no podía dejar de sonreír, la carpetita y el currículo en la mano, con las piernas cruzadas, como toda una señorita. Qué carajo tenía que ver aquello con empaquetar. Como no había oído ni mentar las dinámicas de grupo, decidió pasárselo lo mejor posible, hacerse amiga de las otras, y proponer algo. Y en ello estaba, pero quedó en nada cuando una de las contrincantes, sólo ante las evaluadoras, soltó:

-Coges el trozo de paracaídas, haces con él un saco para llevar el resto de utensilios…

Lo cual, claro, hizo que la inocente Waltrina le diera ante todos una espontánea enhorabuena:

-Hala, ¡qué bien pensado!

Le pareció el mismísimo Mc Guiver.

Obviamente, lo único que sacó Waltrina de allí fue una mirada cómplice de la psicóloga.

Visto pijama naranja. Estoy en el corredor. Empieza la cuenta atrás para mi nuevo cumpleaños gitano.

Hoy, adquisición de guirnaldas, matasuegras, disfraces de tigres, tigres de bengala y payasos con actuación para el guateque del domingo. Acabar acompañando a alguien a comprarme algo, sin saberlo, por segunda vez esta semana. Me hallo en camino entre el ensayo y la cena de mi despedida del curro.
Primer día de cumpleaños.
Mañana compras finales para la comida del domingo, día D. Estreno de la obra. Cena de cumpleaños familiar.
Domingo comida y después guateque.

Cumpleaños gitano, pues, porque va a durar 3 días.

Por cierto, que en cosa de una hora tengo la cena en el chino fino, y sigo empachada por la gominola’s overdose de mediodía. Creo que, si a los veinte era ya una treintañera, con toda lógica entro en la crisis de la treintena. Mis treinta son los cuarenta de antaño de los demás, que ahora son los cincuenta. Qué bonita forma de justificar mi cíclica adicción a los conguitos blancos y conguitos negros.

¡He salido en la tele!

diciembre 11, 2008

¡En todos los canales! En los que veo y los que no, en los de fuera de mi región.

Y en todos los periódicos.

De pronto, estoy en el ojo del huracán. En mis paseos matutinos, la gente me mira, cuando antes ni me veía. Constantemente murmuran de mí, en la frutería, en el ascensor, en el café de la oficina, con una gota de sudor cayéndoles por la columna vertebral. En la sobremesa en casa de los suegros, dónde vamos a ir a parar. Estoy en boca de todos, sin duda soy noticia. Ya saben, cada vez que alguien diga “el paro en España ha crecido”, piensen en mí

🙂

Waltrina vs Jaromir Hladík

diciembre 10, 2008

-Nada es como habías esperado. Por eso, yo intento no imaginar cómo van a ser las cosas… porque cada vez que imagino una posibilidad, le estoy quitando opciones de suceder.

Así, mi mejor amiga trató de traer alivio, al verme preocupada en extremo. Bien sabía ella que tenía la capacidad de volverme obsesiva como burro en la rueda, pero mejor aún que la escucharía. Y, de hecho, sus palabras me parecieron ciertas, indiscutibles. Y en un principio me acunaron, pero pronto di una vuelta de tuerca al razonamiento y con lógica perversa, me esforcé en buscar qué era lo que más me aterrorizaba de aquella situación, los pormenores más horripilantes, para así, aferrándome a este principio ilusorio, impedir que sucedieran. Comprendí -tras vivirla- que la realidad podía ser por fin algo doloroso que no se me hubiera ocurrido, a lo que mi pensamiento parduzco me había predispuesto, y opté por abandonar aquella costumbre enfermiza, propia de persona con el ánimo bajo, como sin duda me hallaba en el momento.

Ayer repartí en el taller de escritura creativa uno de uno de mis relatos favoritos, El milagro secreto, de J.L. Borges y me encontré, precisamente, con que hablaba de esto mismo con idéntica precisión.

Anticipaba invinitamente el proceso, desde el insomne amanecer hasta la misteriosa descarga. Antes del día prefijado por Julius Rothe, murió centenares de muertes, en patios cuyas formas y cuyos ángulos fatigaban la geometría, ametrallado por soldados variebles, en número cambiante, que a veces lo ultimaban desde lejos; otras, desde muy cerca. Afrontaba con verdadero temor (quizá con verdadero coraje) esas ejecuciones imaginarias; cada simulacro duraba unos pocos segundos; cerrado el círculo, Jaromir interminablemente volvía a las trémulas vísperas de su muerte. Luego reflexionó que la realidad no suele coincidir con las previsiones; con lógica perversa infirió que prever un detalle circunstancial es impedir que éste suceda. Fiel a esa débil magia, inventaba, para que no sucedieran, rasgos atroces; naturalmente, acabó por temer que esos rasgos fueran proféticos.

Qué bien lo explica Borges, cuánto mejor que yo.

Eso no me sorprende. Lo que me extraña al leerlo hoy día, 10 años después, es que cuando N. me dio su consejo benévolo que desembocó en una catástrofe, juraría que aún no conocía este relato. Pero la coincidencia me resulta asombrosa. ¿Lo leí antes, lo leí después? ¿He construído la historia de mi amiga a posteriori? ¿Importa acaso?

¿Será posible que copiara esta conducta irracional y poco acertada de Jaromir Hladík, personaje literario condenado a muerte? ¿Sería esto peor que suponer que la idea fue de propia cosecha?

Es curioso que algunas de las iniciativas más infaustas que he tenido en mi vida, las haya copiado de la literatura. Una de ellas fue empezar a sacarme las espinillas.

CONCURSO

diciembre 6, 2008

Tengo fiebre. Así pues, a los sensatos que no hayan partido en viaje, les propongo un concurso:

“-Maldito creador, ¿por qué habéis dado vida a un ser tan monstruoso que, incluso vos, apartáis de mí la mirada llena de asco? Dios, con su misericordia, hizo al hombre hermoso y atractivo, a su imagen y semejanza; pero mi cuerpo es una abominable parodia del vuestro, más inmundo todavía debido a este parecido. Satán tiene, al menos, compañeros, otros seres diabólicos que le admiran y le ayudan. Pero mi soledad es absoluta y todos me desprecian.”

  1. Identificación y ubicación breve del parlamento, a qué obra pertenece, pluma que la escribió, en qué época, dentro de qué movimiento literario.
  2. Desarrollo de lo anterior: comentario lingüístico, literario, whatever. ¿Quién habla? ¿A quién se dirige? Temas principales de la obra reflejados en el fragmento y su significado.
  3. Impacto y tradición del mismo.

Quien dé la mejor respuesta, recibirá un premio.
Pueden responder aquí, o si no quieren que se aprovechen de su propiedad intelectual, en polinexia@hotmail.com.
Gracias y mucha suerte.

Recuerdo que prometí que mi blog no iba a ser demasiado personal, que no iba a hacer ningún ejercicio exhibicionista. Bien, ahora díganme qué les parece mi culo.
blackass