BOLLOSPECTER

octubre 31, 2008


Hablando de subtextos lésbicos en el cine, de Rebecca en concreto, hacemos memoria de todo un mundo de homosexualidad en el cine de Alfred Hitchcock. No pretendemos estar descubriendo nada. Miren su preferencia por las divas -incluso princesas- como grandes protagonistas. Protagonistas objeto y machacadas, por otra parte, como correspondería a buen misógino… aunque de esto habría que hablar más larga y analíticamente, y no lanzar la piedra sin más. Miren La soga, protagonizada por una pareja gay, asesina, eso sí. Miren a Norman Bates, travestido cuando va dressed to kill, viviendo a merced de su madre en el un motel, marica, marica, marica mala sin duda. Aunque fueran criminales, al menos había algo de visibilidad gracias a la tita Freda, habrá que tomárselo así. Eran otros tiempos, ¿no? Que por qué la llamo Freda…, tan gordaca, habría aplastado a esas rubias… Ay, ay, ay, ¿qué secreto guardabas en tu armario, osito guapo?

Bueno, hipótesis basadas en topicazos ofensivos aparte, una venía a hablar de cine lésbico.

Según nuestras fuentes, la primera lesbiana cinematográfica sin subtexto, reconocida, fue en La casa encantada (1963), película “de terror” de la que luego hubo un remake cerca de los dosmiles, en el que una salvaje Catherine Teta Jones, la de las cejas perfectas, hacía de Bisexual. Aquí un pequeño inciso: ni siquiera con las mejores esteti100es te quedan las cejas simétricas. En fin, a lo que íbamos: que sería en color, y con la titibuena con pinta de latina del momento, pero esta versión, The Haunting, La guarida, elimina a la el personaje del que hablábamos para convertirlo en una especie de pantera devoratodo, y así invisibilizarlo, haciendo desaparecer así a la lesbiana que todas buscamos fuera…
La que parecía bollera pero no lo era, era la protagonista, Lili Taylor, a la que Catherine trataba de seducir sin éxito. Parecía bollo y no lo era… ¿Sería vasca?

No hay dos sin tresdoses

octubre 30, 2008

Me preguntaba por el origen de la palabra hace un tiempo.

Mandarina: Además de mondarina, se le llama naranja china en algunos países latinoamericanos, pues la mandarina proviene de las zonas tropicales de Asia. Se cree, de facto, que su nombre se debe al color de los trajes que utilizaban los mandarines, gobernantes de la antigua China. Recuerden a estos efectos la zarzuela, tan famosamente parodiada por Josema y Millán. Se puede afirmar que es una fruta originaria de China-na e Indochina-na.

Su cultivo no se introdujo en Europa hasta el Siglo XIX. En la actualidad, los países productores son: Argelia, Argentina, España, Israel y Japón. No sé cuál podría ser el exponente común de estos países, aparte de las mandarinas. En la Comunidad Valenciana se produce el 90% de la mandarina de España. Este último dato, con permiso de Pi  y todos, va a provocar que me empiece a pensar si como tantas o no…

Por otro lado, quería mencionar otra zarzuela, la de Pablo Solozábal, Katiuska. Hoy doy gracias al señor, por las katiuskas, sin las que el aguacero nuestro de cada otoño sería un infierno pasado por agua.

Como es sabido, la palabra Katiuska viene del ruso. Se trata de un nombre de de mujer, hipocorísctico de Katja, que es, a su vez, diminutivo de Ekatiuska, que significa “Catalina”. Algo así como Pepita que viene de Pepa que viene de Josefa. Extraordinaria etimología, parece ser que la palabra nace con el estreno de la zarzuela susomentada en 1931, dado que en ella la protagonista aparece portando estas botas de caño alto. Al parecer, tras su éxito, llamamos de esta manera a las botas impermeables de caño alto. Y en estos tiempos del todo vale, a las impermeables sin más…

Dedico esta entrada a  mi voraz lectora de mandarinas, devoradora de étimos.

mandariboda, un inglés siempre supera a la realidad

mandariboda, un inglés siempre supera a la realidad

Feministas bigotudas

octubre 29, 2008

Nadie lo habrá dudado: para cuando escribimos sobre él, ya había terminado el été indien. No sé si será una natural tendencia hacia la melancolía o la de llegar cuando todo ya pasó, la que nos obligó a hacerlo así.

De cualquier modo, los rayos de sol se dejan ver tan poco en Donostia-San Sebastián como el sentido del humor en una reunión feminista. Aprovechamos la estela -ella sabe por qué- de este tópico malvado y manido recién empleado aquí con ironía pero sin mordacidad, para citar a Ana de Miguel, profesora titular de sociología en la Universidad de A Coruña, que a principios de este mes de octubre nos dio una charla magistral (como a su profesión le es propia) durante el seminario organizado por Medeak para celebrar el centenario del nacimiento de Simone de Beauvoir, que, además de obligarnos a la reflexión, fue un genuino jolgorio. Al menos para las feministas allí presentes, es decir, casi todas. A excepción, supongo, del típico jubiladillo ubicuo, despistado, y de los alumnos de bachillerato de Itsaslore, a los que habían prometido el 10% de su nota de filosofía por acudir al seminario y entregar las notas que tomaran, que, según recogieron nuestras fuentes, concluyeron con su acné escandalizado prácticamente al unísono.

En fin, jovial, inteligentísima; si tienen la oportunidad de verla, no la pierdan. Además de hacerles pasar un buen rato, las reafirmará en sus ideas feministas y en definitiva les hará sentir más vivas.

Igualico que las mandarynas en el été indien!!

Verano indio

octubre 27, 2008

Por todos es sabido que bien pocas son las cosas que alivian de la llegada del otoño:

a. Las mandarinas, también conocidas como mondarinas, confusión ocasionada, tal vez, por aquello de que se mondan. Fruta otoñal por excelencia a pesar de su frescor estival, son escasos los casos en que se haya comido la mandarina aislada, es decir, de una en una. Si bien carecen de aditivos, en general resulta inevitable comer, de una sentada, un mínimo de dos.

b. Aportan asimismo un innegable bienestar los últimos días en que el sol tienta con acercarse y templa las jornadas antes de despedirse del todo hasta, por lo menos, marzo. Diversos son los nombres que se les da: Veranillo de San Miguel (29 septiembre), de San Quintín (31 octubre), de San Martín (11 Noviembre).  Como se puede apreciar por su nomenclatura española, la época en que el verano tardío llega no es del todo concreta.  En los Estados Unidos, esta reminiscencia estival recibe un nombre pagano y menos comprometido en lo tocante al almanaque: verano indio. Esta información cruza el océano hasta nosotros, hace años, montada en un cómic de Milo Manara.

A la que suscribe, a y b le resultan similares, en paladar, aroma y concepto.

Feliz verano indio a todos, y ricas mondarinas, la golosina inteligente…