Fueron aquellos vapores los que la convirtieron en ángel. Los párpados quedaron en paz, semicerrados. La delgadez, extrema. El paso iba siempre un par de palmos por encima del suelo. Acostado, sus manos y sus pies estaban fríos, pero la frente permanecía ardiente. La mutación me torturaba.
-Creo que tienes fiebre.- le dije.
En su beatitud, apenas centró la mirada.
el ángel
Noviembre 13, 2009 de angostura
Ay. Entre Zanobbi y tú me vais a matar de gusto.
¡Muack!
Confieso haber escrito pensando en ti.
¿De qué manera concreta quieres ser matado de gusto?
Muuuak back!
Vaya, has conseguido que me sonroje ^^
¡De una manera lenta, y conveniente!
¡Slurp!